En un país privilegiado por su diversidad agrícola, los hábitos alimentarios de la población siguen siendo una preocupación. Un estudio publicado en PLOS Global Public Health revela que el 86% de los adultos peruanos consume menos de la mitad de frutas y verduras recomendadas, una cifra que pone en evidencia una alerta para la salud pública.
“El consumo adecuado de frutas y verduras debería ser parte de la rutina diaria, especialmente en un país como el nuestro, donde el acceso a estos alimentos es amplio. Promover una alimentación equilibrada debe ser una prioridad”, señala Pierina Arbulú, nutricionista de Estar Bien de RIMAC.
De acuerdo con la investigación, el consumo promedio diario apenas llega a dos porciones, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un mínimo de 400 gramos al día. Esta brecha tiene consecuencias directas: una dieta baja en frutas y verduras se asocia con un mayor riesgo de desarrollar hipertensión, obesidad y diabetes, enfermedades que afectan cada vez a más peruanos.
Más allá de la cantidad, los expertos advierten que el problema también radica en la calidad de los alimentos que se eligen a diario. Muchos productos atractivos por su sabor o practicidad no siempre aportan los nutrientes necesarios para una buena salud.
El primer paso: conocer los tres grupos principales de alimentos
Comprender cómo se clasifican los alimentos según su grado de procesamiento es clave para tomar decisiones más conscientes en el día a día. Desde Estar Bien de RIMAC recuerdan la importancia de identificar estos tres grupos:
- Grupo 1: Alimentos naturales o mínimamente procesados. Incluye frutas, verduras, legumbres, tubérculos, carnes, pescados, huevos y leche, sin adición de azúcar, sal ni grasas. Son la base de una alimentación saludable.
- Grupo 2: Ingredientes culinarios. Son productos extraídos de alimentos naturales, como aceites, azúcar o sal, utilizados en pequeñas cantidades para preparar comidas.
- Grupo 3: Alimentos procesados y ultraprocesados. Los procesados contienen aditivos para mejorar su duración, mientras que los ultraprocesados incluyen ingredientes industriales y bajo valor nutricional. Suelen ser altos en sodio, azúcares y grasas, por lo que su consumo debería ser ocasional.
Una regla sencilla para mantener el equilibrio es el principio 80/20: optar por alimentos naturales el 80% del tiempo y dejar un 20% para gustos ocasionales. “No se trata de prohibirse, sino de elegir con conciencia. Comer bien es un acto de equilibrio”, añade Arbulú.
Bienestar en comunidad
Para quienes desean mejorar sus hábitos alimentarios de manera progresiva, Estar Bien de RIMAC ofrece una plataforma con guías prácticas, talleres, clases en vivo y una comunidad activa que acompaña el proceso. El objetivo es claro: ayudar a las personas a construir una relación más saludable con la comida y entender que pequeños cambios diarios pueden marcar una gran diferencia en la calidad de vida.
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