El Centro Histórico de Lima continúa consolidándose como uno de los principales puntos de encuentro ciudadano gracias a proyectos que apuestan por la recuperación del espacio urbano y la puesta en valor del patrimonio.
En ese contexto, el pasaje Nicolás de Ribera “El Viejo” inicia una nueva etapa como boulevard gastronómico y cultural, con una oferta renovada que combina tradición, arte y seguridad.
Detrás de esta iniciativa se encuentra el Grupo Kong, creadores de Casa Tambo, uno de los referentes gastronómicos del corazón de Lima. Con este nuevo proyecto, el grupo reafirma su compromiso con la conservación del patrimonio histórico, proponiendo una experiencia que rescata las costumbres limeñas a través de la cocina y las expresiones artísticas, a pocos metros de la Plaza de Armas.
El proyecto tiene como antecedente el éxito de la dulcería La Tapada, que este mes celebra su primer año de funcionamiento. El espacio se ha convertido en un punto de referencia para familias y visitantes que buscan reencontrarse con los postres tradicionales y sabores de antaño, impulsando así la reactivación del pasaje.
Impulsados por esta buena acogida, el boulevard amplía ahora su propuesta con la incorporación del restaurante marino Puerto Santa Rosa y El Conquistador Bar, un espacio dedicado a la coctelería clásica y de autor, que rinde homenaje a la tradición limeña con un enfoque contemporáneo.

Un espacio que une gastronomía, arte y vida familiar
El nuevo boulevard gastronómico del pasaje Nicolás de Ribera ha sido concebido como un lugar de identidad y encuentro. La propuesta busca que niños, adultos y turistas compartan un espacio donde puedan disfrutar de platos típicos, dulces tradicionales y espectáculos artísticos gratuitos, todo en un entorno iluminado, vigilado y cuidadosamente restaurado.
“Buscamos que el pasaje Nicolás de Ribera recupere su actividad. Nuestro plan es unir la Lima antigua con negocios modernos. La dulcería La Tapada opera desde hace meses, y ahora la cevichería Puerto Santa Rosa y el bar Conquistador ya son una realidad que el público puede disfrutar”, explica Sandra Campos, gerente del proyecto.

La ejecutiva también adelantó que el plan de desarrollo continuará creciendo.
“Nuestra carpeta de desarrollo incluye una heladería que usará insumos locales y una trattoria. Queremos que el visitante y el turista sientan la esencia de la Lima de antes. Esto se logra con buena comida, vigilancia y locales bien cuidados”, señaló, destacando además que espacios que antes permanecían cerrados hoy han vuelto a abrir sus puertas.
Finalmente, el pasaje Nicolás de Ribera se perfila como un punto estratégico tanto para el turismo como para el esparcimiento de los limeños.
“El propósito es que este boulevard sea un destino familiar permanente. Queremos que el público camine por un espacio iluminado, con arte en las paredes y el mejor servicio de la zona”, concluyó Campos.
Como parte de la experiencia, las familias podrán disfrutar de shows artísticos gratuitos desde las terrazas de los locales, reafirmando al Centro Histórico de Lima como un espacio vivo, seguro y lleno de cultura.
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