El K-Dance gana cada vez más seguidores en Latinoamérica y también encuentra nuevas formas de expresión al mezclarse con las identidades culturales de cada país. Esta vez, Samsung explora este fenómeno en Colombia a través del tercer episodio de K-Connection, un videocast que recorre distintos mercados de la región para mostrar cómo la cultura coreana es adoptada y reinterpretada por sus fanáticos.
Grabado en Bogotá, el nuevo capítulo toma la danza y la música como punto de partida para conocer la manera en que los colombianos se acercan al K-pop y otras expresiones de la cultura coreana. El episodio es presentado por el creador de contenido chileno Kev Lehmann y cuenta con la participación de los creadores colombianos Natalia Hincapié (@obsesionletrada) y Coco (@latinlee5).
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Uno de los momentos centrales ocurre en Stage Dance Academy, escuela bogotana especializada en K-Dance y danza urbana. Allí, Kev conversa con Estefanía Álvarez, cofundadora y directora de la academia, sobre la evolución de este estilo y las herramientas que necesitan los bailarines para interpretar las exigentes coreografías del K-pop.
“En el K-pop trabajamos con diferentes estilos de danza urbana, y los alumnos comienzan a formarse en estas modalidades para desarrollar la corporalidad que facilita bailar K-pop. También es necesario estudiar elementos como el performance y el lip sync”, explica Álvarez.
El K-pop también incorpora la identidad colombiana
La conversación también permite conocer cómo los bailarines colombianos incorporan elementos propios de su cultura a las coreografías de K-pop. La expresividad característica de la región y la influencia de ritmos afro y latinos encuentran espacio en estas nuevas interpretaciones.
Para Álvarez, esta combinación permite que los bailarines latinoamericanos no solo reproduzcan las coreografías que ven en Corea, sino que también aporten su propia identidad y estilo.
Más allá de la técnica, el episodio muestra el impacto que tiene la danza en quienes la practican. La formación contribuye al desarrollo de la autoconfianza, la responsabilidad y la capacidad de relacionarse con otras personas. Como parte de la experiencia, Kev participa en una clase de K-Dance y se anima a aprender parte de una coreografía junto al equipo de la academia.
La conexión cultural continúa fuera del salón de baile. El episodio incluye una dinámica gastronómica que pone frente a frente platos colombianos y coreanos, además de conversaciones sobre el idioma y las diferencias culturales entre ambos países.
La tecnología también forma parte de este intercambio. En SmartThings House Bogotá, los participantes interactúan con recursos del ecosistema Samsung y muestran cómo la tecnología puede acompañar diferentes momentos de la experiencia cotidiana.
K-Connection recorre Latinoamérica
Cada episodio de K-Connection parte de una expresión de la cultura coreana para descubrir cómo esta adquiere nuevos significados al llegar a Latinoamérica. En Brasil, la serie abordó la conexión entre los K-dramas y las telenovelas, mientras que en Chile exploró la influencia de la K-beauty en las rutinas de autocuidado.
El recorrido contempla cinco países de la región: Brasil, Chile, Colombia, México y Guatemala. Desde diferentes perspectivas, la producción busca mostrar las diversas maneras en que la Hallyu —la expansión global de la cultura coreana— continúa conectando con las audiencias latinoamericanas.
El tercer episodio de K-Connection, dedicado a Colombia y al K-Dance, ya está disponible en YouTube y Samsung TV Plus.
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