Efecto glow: la guía definitiva para lucir una piel fresca y luminosa durante todo el verano

El verano es la temporada perfecta para lucir un rostro radiante. Una especialista en medicina estética explica cómo alcanzar el codiciado efecto glow a través de tratamientos profesionales, rutinas en casa y hábitos diarios que potencian la luminosidad natural de la piel.

Efecto Glow
El efecto glow se caracteriza por una piel uniforme, hidratada y con apariencia saludable.
Miriam Ñiquen
prensa@tvolima.pe

El verano es la época ideal para mostrar una piel luminosa, fresca y llena de vitalidad. El popular “efecto glow” —ese brillo natural y saludable que ilumina el rostro desde adentro— se ha convertido en una de las tendencias más deseadas en estética facial.

Lograrlo no es cuestión de suerte: requiere constancia, buenos hábitos y, en muchos casos, tratamientos que mejoren la calidad de la piel desde sus capas más profundas.

La doctora Gilda Pérez, especialista del Centro de Medicina Estética de la Clínica Ricardo Palma, explica que el efecto glow se caracteriza por una piel uniforme, hidratada y con apariencia saludable.

En medicina estética, este resultado se potencia trabajando desde el interior, estimulando la regeneración celular e hidratación profunda a través de procedimientos no invasivos.

La exfoliación y la hidratación son pasos clave. La primera elimina células muertas y acelera la renovación epidérmica; la segunda repone el agua perdida y fortalece la barrera cutánea para mantener el brillo natural.

Para quienes desean resultados rápidos, existen tratamientos que aportan luminosidad inmediata sin alterar la naturalidad del rostro, como:

Hydrafacial o limpieza profunda con infusión de sueros, que combina exfoliación, extracción e hidratación en una sola sesión.

Mesoterapia facial con ácido hialurónico no reticulado, vitaminas y antioxidantes, ideal para mejorar textura y brillo en 48 a 72 horas.

Biorevitalización con exosomas o polinucleótidos, que hidrata de forma profunda y segura, preservando la expresión natural.

Si el objetivo es mantener ese resplandor por más tiempo, conviene apostar por tratamientos que estimulen la producción de colágeno:

Microneedling, que activa los fibroblastos y afina la textura de la piel.

Radiofrecuencia, que mejora la firmeza mediante la generación de colágeno térmico.

Bioestimuladores como el ácido poliláctico o la hidroxiapatita cálcica, que refuerzan progresivamente la densidad y elasticidad cutánea.

En casa, la constancia es fundamental. Se recomienda limpiar el rostro dos veces al día con productos suaves, aplicar vitamina C en las mañanas y usar hidratantes con ácido hialurónico.

El protector solar es imprescindible y debe reaplicarse cada tres horas. En las noches, pueden incorporarse retinoides suaves o cremas hidratantes según el tipo de piel.

Sin embargo, también existen errores comunes que pueden opacar el rostro: exfoliar en exceso, mezclar ácidos sin supervisión profesional, no reaplicar el bloqueador, dormir poco o usar maquillaje demasiado denso. Asimismo, realizar tratamientos agresivos antes de una exposición intensa al sol puede generar resultados no deseados.

Así, alcanzar un rostro fresco, radiante y luminoso durante todo el verano no solo es un objetivo estético, sino parte de un enfoque integral de bienestar.

Cuidar la piel con disciplina, elegir tratamientos adecuados y mantener hábitos saludables son los verdaderos secretos del tan buscado efecto glow.

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