Natalia Salas, una de las actrices más completas de la escena local nos revela cómo fueron los inicios de su carrera, su etapa maternal en tiempos de pandemia y las enseñanzas que le han dejado esta experiencia en medio de una cuarentena estricta.
En esta entrevista con TVOLima, la recordada Andrea de la popular serie Al Fondo Hay Sitio también cuenta cómo logró convencer a su novio y padre de su hijo a incursionar en las redes sociales en especial en Tik Tok, donde cuenta con 1 millón 400 mil seguidores y más un centenar de videos virales.
En pandemia saliste de tu zona de confort porque iniciaste con un negocio que no tiene nada que ver con la actuación
Si porque me quedé sin trabajo, el mismo día por diferencia de media hora, nos dijeron (a ella y su novio) que nos quedábamos sin trabajo, era un viernes, me llamó mi jefa para decirme que no seguía más en el programa y a él su jefe decirle: “Sergio quebramos”.
Los dos nos quedamos sentados y nos preguntamos ¿Qué hacemos? Porque es algo que escapa de tus manos y no hay nada que tú puedas hacer para mejorarlo y creo que eso le mete un grado de impotencia y además, teníamos muchos planes para ese año, teníamos viajes, queríamos comprarnos una casa, yo estaba full de chamba y de la nada yo veía cómo mis sueños se iban derramando.
Pero debimos actuar rápido y decidimos vender carne y aceite de oliva, vimos en sus conocimientos, la oportunidad para hacer este negocio que nos entretenía y al menos goteaba, hasta que yo – que aún siendo carnívora- salí embarazada y me daba asco el olor a la carne. Es por eso es que nos detuvimos.
Ahí me di cuenta que este era el hombre de mi vida, una persona que había estudiado ingeniería agrícola, que tiene un MBA, gerente de producción de una empresa y no le importaba hacer delivery conmigo en plena pandemia. Le vendíamos carne a nuestros amigos, a nuestra familia, a las amigas de mi suegra, a las amigas de mis tías y mandábamos nuestros flyeres y chambeábamos, y dije con este hombre no me voy a morir de hambre.
«Creo que no hay que tenerle asco al trabajo, ni miedo al trabajo»
Yo manejaba llevando el delivery y él se bajaba y dejaba los pedidos con los protocolos y seguíamos, también vendimos vinos y les vendí a mis amigas de colegio y a mí no me importaba vender carne, ni vender nada, pero lo tuve que dejar porque físicamente me sentía mal.

¿Cómo reaccionó tu novió cuando le propusiste entrar al mundo del Tik Tok?
Yo soy una fresca, por donde ando fastidio y un día le dije ¡Vamos a hacer esto! Al principio sí se le complicó. Sergio es uno antes de la pandemia y otro después de la pandemia, él dice que es introvertido, muy nervioso y que no le gustan las cámaras pero ahora yo no lo veo nada introvertido.
Además, de la nada el tema del marketing digital empezó a crecer, me empezaron a contratar y hasta el día de hoy mi trabajo principal son las redes sociales, incluso Sergio tiene colaboraciones pagadas.
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En esta pandemia te convertiste en mamá ¿Cómo te ha ido en esta nueva etapa?
Me enteré que estaba embarazada en mayo y tenía 5 semanas. Creo que fue el mejor momento para embarazarme porque si yo hubiese seguido con el ritmo de vida con mi trabajo, no hubiera podido disfrutar de esta etapa y de mi bebé.
¿Qué ha sido lo más difícil en todo este tiempo?
Lo más difícil creo que fue ser mamá primeriza en pandemia, yo embarazada no veía a nadie, mis tías han conocido a Leandro cuando tenía 10 meses y todo el mundo estaba vacunado, así de psicótica.

¿Cómo les va a ambos en esta etapa de padres?
Hemos tenido que hacer terapia de padres para yo dejar de ser tan aprensiva con Leandro y no cometer errores de una mamá que ha desarrollado su maternidad con este miedo como es la pandemia. Yo estaba realmente aterrada porque supe de amigos de mis familiares que han fallecido por el Covid.
Para poder equilibrar todo esto y no estar muy encima de mi bebe y dejarlo que se desenvuelva, decidimos llevar esta terapia de padres, para que nos ayude a regular la maternidad y paternidad.
¿De dónde te nace la vena artística?
Mi abuela materna cantaba de niña y nos contaba que llenaba el teatro de Chincha, tenía una voz soprano muy bonita. Bueno creo que viene de allí, yo desde niña también ya cantaba en cada reunión familiar, era la rockola, el payaso y ellos felices.
¿Recibiste el apoyo de tus padres en la decisión de entrar al mundo de la actuación?
Algo que tengo que agradecer es que ni mi papá, ni mi mamá, me castraron los sueños, yo cantaba y bailaba en las actuaciones del colegio y ellos siempre me iban a ver, incluso en los concursos de canto, mis papás estaban conmigo.
En mi primer estreno, creo que no fue ni Dios a vernos (risas), fue toda mi familia, no gané nada en esa temporada, si había gente, pero la taquilla se fue en los gastos de producción y no gané ni un sol, pero yo era feliz. En mi primera obra yo tenía 15 o 16 años.

También pasaste por la universidad…
Claro, estudié comunicaciones hasta la mitad de la carrera pero mis papás se divorciaron y ya no pudieron pagar más la universidad. En esas épocas conocí el teatro, ahí empecé a hacer teatro infantil en el Teatro Julieta, luego en el Museo de la Nación, era feliz, me pagaban 50 soles por fin de semana. También hacía shows infantiles desde los 14 años.
Si yo quería salir, me lo pagaba, desde chica he trabajado. Recuerdo que hacía campañas navideñas y sentía que era millonaria, siempre me ha gustado trabajar y siempre he estado ligada a lo artístico.
¿Con ganas de regresar a la televisión?
Si claro, yo feliz de la vida, a mi la ficción me encanta, la comedia me encanta, he sido conductora de radio que también me encantó, he sido conductora de tele que también me encantó, aunque duró poco.
Entre televisión, cine o teatro ¿qué eliges?
El teatro definitivamente. El teatro tiene su magia, ninguna función será igual a la de ayer y tienes la opción de ir mejorando. La gente que ve la última función va a ver un personaje que se ha ido construyendo y madurando, tiene que ver mucho con la energía, el feedback que te da la gente es otra cosa.

¿Regresas a ‘Al fondo hay sitio’?
No lo sé, no me han dicho nada, primero pensé que lo grababan en agosto, pero ya están grabando, no tengo idea, de hecho si me llegase la propuesta, obviamente que estaría feliz. Es una responsabilidad porque han pasado 10 años y hasta el día de hoy la gente me dice más Andrea que Natalia, yo soy feliz porque Andrea es un personaje que me abrió muchísimas puertas.
Antes de Al fondo hay sitio yo me iba a vivir a España porque mi papá vive allá, y por esta serie me quedé. Ahí realmente empezó mi carrera artística, ese mismo año que entré a la tele entré a Preludio, hice mi primera película, empecé a trabajar un montón y decidí quedarme.
Ahora estás en la obra ‘Amor tenemos que hablar’ con Julián Zucchi. ¿Qué tal la experiencia de actuar con él?
Te cuento que a Julián no lo conocía, es super chévere porque creo que al igual que yo, tiene la premisa de ponerse a disposición de la obra, tenemos historias que contar, tenemos risas que contar y nos hemos entregado al proyecto y el tener un compañero así ayuda muchísimo. El teatro es un trabajo en equipo.
La química no la puedes actuar, que puedes mejorarla sí, pero definitivamente ambos hemos puesto la obra por encima de cualquier cosa y eso se nota. Tenemos una historia que contar que de repente en otros rubros no se ve y siempre sale el ‘yoísmo’ y uno quiere prevalecer más que el otro, aquí está todo parejito. Julián y yo tenemos las mismas zapatillas, el mismo pantalón, el mismo saco, todo idéntico y de eso habla la obra, que no haya estereotipos de la igualdad de género y los chicos están vestidos igual.

En esta obra se trata de las relaciones de pareja, según tu experiencia, ¿cuál es el secreto para mantener una relación sólida?
Es la conversación, por eso me gusta mucho el nombre de nuestra obra que se titula “Amor tenemos que hablar”, siempre crees que cuando tu pareja te dice esa frase, es porque algo hiciste, pero hay que reivindicar eso porque esta frase necesariamente no es algo negativo.
Una vez escuché de una compañera que “el matrimonio es una eterna conversación y también negociación”, y si hay algo que no te gusta, si hay algo que te fastidia, algo que te aflige, hay que comunicarlo. El problema no es lo que se comunica, sino la forma en que se comunica. Por lo general tenemos patrones de conducta, tenemos codificaciones que se repiten y ahí está la chamba, en descodificar y descontracturar lo aprendido, lo cotidiano y no repetir lo mismo.
Aprendí en un buen momento a comunicar lo que yo sentía y quería de buena forma, Sergio es una persona increíble, es mi mejor amigo, aunque parezca cliché o mentira. El éxito de una relación está en la comunicación.
¿Cuá es la reflexión que te deja la pandemia?
Creo que somos más fuertes de lo que pensamos, en la locura y en la tempestad sale la genialidad, en estos remesones son los que necesitamos para poder tener este empuje que nos da miedo.
En plena pandemia y con todo lo que nos pasó, con Sergio creamos nuestro emprendimiento que ahora ya es una empresa, se llama ‘La Muelona. Vendemos ropa interior y ha crecido muchísimo.
‘Amor tenemos que hablar’ va de jueves a domingo a las 8.30 de la noche y los domingos a las 7 pm en el Teatro Pirandello.
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