La obesidad, una enfermedad y no solo un problema estético

En la lucha contra el COVID-19, a los hábitos que ya hemos adquirido como la higiene continua de manos y el distanciamiento social, hay que añadir el cuidado y control del peso, para no desarrollar las formas más graves de la enfermedad.

Jenny Garcia

Hoy sabemos que la obesidad es la causa principal de enfermedades crónicas como el cáncer, la hipertensión o la diabetes. Lamentablemente los estudios por la coyuntura actual han demostrado que los pacientes con obesidad, es decir, con un IMC (índice de masa corporal) mayor a 30, que han contraído el virus del Sars Cov 2 tienen un mal pronóstico porque es un factor alto de riesgo en el curso de la enfermedad.

He visto con alarma y preocupación que el 85 % de los casi 20.000 fallecidos por COVID-19 en el Perú cursaba con algún grado de obesidad y que el 43 % de los obesos eran diabéticos y el 27 % hipertensos, según el MINSA.

En la lucha contra el COVID-19, a los hábitos que ya hemos adquirido como la higiene continua de manos y el distanciamiento social, hay que añadir el cuidado y control del peso, para no desarrollar las formas más graves de la enfermedad. Esto definitivamente involucra a nuestra alimentación y estilos de vida.

Mantener un peso saludable favorece el control de las infecciones o de padecerlas de forma más leve. Este es el mensaje que se quiere transmitir a la población, como parte clave en la prevención y tratamiento, primero del sobrepeso para no llegar a la obesidad.

Durante el confinamiento ha aumentado el consumo de preparaciones altas en azúcares, grasas y de bebidas alcohólicas, a su vez hemos reducido nuestras actividades de movimiento. El confinamiento nos ha llevado a comer más y a ser más sedentarios. Todo ha dado como resultado un incremento de peso en la población, no solo de los adultos sino también en los niños y jóvenes.

Está demostrado que la obesidad altera el sistema inmunológico y disminuye la función pulmonar. La Alimentación es pieza clave para preservar nuestro estado de salud, aún cursando con la enfermedad, poder salir de ella sin consecuencias fatales.

En caso tengas tu IMC mayor a 25*, sigue las siguientes recomendaciones para disminuirlo y estar saludable: Establece horarios de consumo, no permitas que la cuarentena altere o desordene tus horas de comer. Sé ordenado, si comes a deshoras, lo harás con más ansiedad y eso puede ocasionar que tus consumos sean con exceso.

Recuerda que el 50% de tu plato debe contener verduras, el 25% de proteínas y el otro 25% de carbohidratos (Plato Saludable). Las cenas deben ser ligeras y si es posible evitar el consumo de harinas. Lo mejor es cenar dos horas antes de acostarte.

Cuida la forma de tus preparaciones, el exceso de frituras no es saludable. Hazlas al horno, en guisos caseros, a la plancha, al vapor. Al día come tres porciones de fruta, no olvides incluir un cítrico en esta elección.

Las infusiones de ajo, kion y limón son buenas pero no te curan ni previenen de la infección, esto es un mito y puede poner en peligro tu salud. La hidratación es súper importante, al día toma al menos dos litros de agua, que equivalen a ocho vasos.

Elimina de tu alimentación el consumo de azúcar simple y de productos altos en estos. El exceso de esta sustancia es la mayor responsable de adquirir el sobrepeso u obesidad.

Mastica bien, por lo menos unas 20 veces por bocado, conéctate con tus alimentos. Esto es súper importante para llegar a la saciedad y para mejorar la digestión.

Al día realiza mínimo 30 minutos de actividad deportiva, puedes hacerlo dentro de casa. También incluye estiramientos ya que favorecen a tu circulación.

*Es importante que el diagnóstico del sobrepeso u obesidad sea dada por el Nutricionista, hay herramientas para determinar si el IMC elevado es por un exceso de grasa, retención de líquidos o por un incremento en la masa muscular.

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